sábado

¿Nos une cívicamente el Béisbol Venezolano?


Caricatura realizada por LEO basado en textos de Humoristech. Derechos Reservados 2010.
Comienzo esta columna con el editorial del Nº2 (segunda quincena de octubre 2010) del boletín “EL HUMORISTECH IMPRESO” ya fallecido.

“Sí señor, el deporte vuelv… (no que va, no plagiaré a Juan Vené). Otra vez tenemos el béisbol, la temporada que nos distrae, mueve, hace vibrar o rezongar, ya que hay a quienes les gusta y a quienes no.
Para éstos últimos es una etapa de suplicio a la cual su renuencia a ser parte de la afición les pasa una cara factura: La Radio y TV transmiten los juegos; la prensa se llena de titulares, la gente saca sus franelas alusivas y el tema de moda es ese. No hay a dónde mirar.
En una desesperada maniobra intentan hablar de otros temas: Partidismo, economía, salud o uñas decoradas; todo es en vano, el béisbol les apachurra cualquier conversación.
Esta misma gente sufrió con el Mundial de Fútbol y la temporada electoral que no les gustaba. Ahora nos preguntamos: entonces ¿qué les gusta pues?.
Eso tendría que usted preguntárselo a quien sea o no aficionado al béisbol así: a ti ¿de qué te gusta hablar?
Con esa pregunta se abren infinitas posibilidades de conversación, creándose puntos de encuentro que van minimizando las discusiones y aumentando las soluciones, la hermandad y las mejoras en conjunto.
Tal cual hacen los ocho equipos venezolanos en el campo de juego (léase, juego, no de batalla o enfrentamiento como nos las vende la televisión), con técnica, desempeño, corazón y cohesión van buscando el éxito.
Aunque haya ganadores, jamás habrá perdedores, porque la gente que está allí jugando y la maquinaria que les respalda le colocaron todo el interés por demostrar sus fortalezas para brindar un espectáculo de calidad suprema y que cada aficionado reconoce.
Eso es lo que nos gusta, ver el resultado del trabajo individual de cada pelotero que soñó mostrar su talento y que está allí gracias a su constancia.
Lejos de las bromas y chanzas que les hagamos a nuestras amistades por su equipo, recordemos siempre la camaradería y que esto es para unirnos, no para tomarlo como excusa para humillar.
Vean la sonrisa de quien gana y exaltemos el honor de quien perdió, pero en buena lid. Así seremos un país alegre en las buenas y malas, pleno de gente que no le dio paso al rencor.
Veamos el béisbol con el entusiasmo de la competencia, el respeto que los equipos se tienen y algo de la calma casi de ultratumba de los managers.
Así el fanatismo no nos llevará a groserías como aquella de devolver la pelota, lanzar cosas a los jugadores o colocar letreros ofensivos a favor de su equipo con obscenidades a otros.
Y por si acaso ¡A los Tigres voy, pero más a la emoción del noble béisbol!”

Por encima del equipo al cual aupemos, este deporte se hizo para hermanarnos y cumplir varios parámetros de civilismo. Por décadas la manía de lanzar la cerveza a quienes se encuentran en los niveles inferiores observando los juegos se transformaba en el problema de consolidar la unión familiar en el deporte. En esta década se hicieron grandes cambios en todas las sedes para erradicar o minimizar ello. En parte se logró.
Ahora el problema es otro: En 1 juego Magallanes – Tigres en el estadio José Bernardo Pérez de la ciudad de Valencia, el equipo turco remontó el marcador a la altura del 8vo inning. La alegría de sus seguidores no se hacía esperar, más cuando se ha creado una especie de rivalidad con el equipo aragüeño, que se acentuó con aquella recordada final en que los Tigres realizaron 8 carreras en el último inning para titularse.
Pero al faltar 2 outs para sellar el triunfo, el público comenzó a corear [sic]…“¿A DÓNDE ESTÁN, A DÓNDE ESTÁN, LOS HIJO E' PUTAS QUE NOS IBAN A GANAR?”. Coro que se oía en la transmisión radial como la televisiva a nivel nacional.
¿En esto nos convertimos? ¿Se critica lo que se practica?. Más de una vez he expresado que no soy puritano, en estos tiempos es difícil hallar quién no espete una mala palabra.
Pero cuando se hace, se realiza en un entorno seguro, sin maña, sin saña, sin mofa. Es hasta parte de la oración. Hasta para ello hay que saber, porque se tiene a ser desubicado en la vida.

No es justo que por las ínfulas que crea el éxito, salga el lado oscuro que muchos opositores le tildan a los chavistas y que de muy “salsa” le tiñen los chavistas a los opositores. No es que quiera mezclar deporte con política, pero el punto eje -la ofensa-, me obliga a realizar esa comparación que sé que no les gusta.

Los ejecutivos de la liga deben darle un alto a los desmanes que ellos mismos protegen. Así como aquello de que el público caraqueño devuelva la pelota cuando batean los Tigres en el Universitario (en Maracay lo intentaron y entre Ronny Cedeño y los locutores internos, les corrigieron el mal hábito). 

Se debe acabar el trato indiferente a los peloteros visitantes por parte de los locutores del sonido interno; esa forma de expresarse va resaltando entre el público un dejo de repulsión que no sólo queda en el estadio, eso se lleva a la calle y se toma como algo “bueno” para apoyar al equipo.

Personas amantes del béisbol y ampliamente ligados al mismo observan con repudio, tristeza e impotencia de que se lleven al estadio cargas de degeneración social y que se mezclen con el deporte.

Somos creativos por excelencia, festivos. Vean la Samba de Los Tiburones de la Guaira, que no se detiene aunque su equipo la esté pasando mal. A aquellas personas que se uniforman o disfrazan para aupar a su equipo en todo momento.

Recuerde el honor de seguir a una franquicia beisbolera en las buenas y en las malas y que se siente. El chiste es bueno, pero compartir la sonrisa con otros, es mejor. No deformemos más la imagen del venezolano, señoras y señores, ya basta de ello. En esto incluyo a quienes lo hacen y se lo refuerzo a quienes saben que es errado humillar por el hecho de ganar.

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