jueves

El Juego, la Mentira y Yo


Cuando tenía 17, 18 y 19 años me ocurrieron tres eventos que sellaron mi destino: 1) A los 17 dije una mentira tal que, al ser descubierta, mi papá me dio con un cinturón de hebilla gruesa que me marcó la espalda. Desde ese momento prometí no mentir más. 

Ahora, siempre digo la verdad y la gente no me cree, lo que me da un extraño gozo porque tengo mi conciencia tranquila y la cara de las personas que creían les mentí cuando notan que es verdad, es todo un poema de pena.

Decir la verdad no es decir "mi verdad", porque eso a la larga es ofensivo y pedante.

2) A los 18 y 19: Hice dos apuestas que me costaron caro pero gané mucho. La 1ra. a los 18, si perdía un equipo X, yo me quitaba las cejas. El equipo perdió y me las quité. En menos de una semana las condenadas crecieron.

Allí aprendí algo que ya sabía, que las deudas de juego, son deudas de honor. Y el honor es algo tan valioso en y fuera del juego. Sin honor, respeto y verticalidad en las decisiones, toda confianza se va al traste.

A los 19: Tomé el vicio de las máquinas "shark", sin tener trabajo. Lo que conseguía vendiendo refrescos, matando tigres, etc., me lo jugaba.

Una vez me dieron el dinero para pagar el teléfono y fui a jugármelo. Con la mala situación en mi casa y yo acometí ese desatino.

Cuando ya lo estaba perdiendo todo y me arrepentía más y más, pero "hipnotizado o idiotizado" por los colores, el sonido y las ansias de ganarle a una computadora (el efecto del giro de las máquinas), sabía que pagaría un alto precio en casa.

En el último tiro, la máquina me dio "pantalla full de frutas", luego los "tres 1 en fila" y en ese bono, varios 7 "tripochos" y una pantalla blanca (premio especial).

RECUPERÉ EL DINERO CON UN REPELE. Cobré y pagué el recibo y compré un dulce que le llevé a mi mamá. Una disculpa de algo que ella no supo sino hasta tiempo después que hice cuando notó que mi afición al juego (ludopatía) había bajado.

Actualmente compro un solo número de lotería porque me gusta, no gasto mucho, quizás un Kino o u raspaíto.

Compro rifas porque las mismas SON PARA AYUDAR A QUIEN LAS HACE A CONSEGUIR ALGO QUE LE GUSTA O REQUIERE, es una ayuda simbólica y gustosa, que la gente debería tomar de esa forma de colaborar.

Me gustan los concursos de Internet y fui 2 veces a QUIÉN QUIERE SER MILLONARIO al que no he vuelto porque no tengo con quien ir. 

Hice del juego algo serio, luego de unos sustos. Y aprendí que mentir y mentirme es un juego igual de caro. Ambas cosas se entremezclan en una...

MORALEJA: En el juego de la vida, vale más tener honor y ser cumplido, que excusarse en mentiras que luego te pasarán factura.

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