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domingo

El nuevo integrante de "Les Luthiers"

Martin O'Connor (al centro), de sexto junto a Daniel Rabinovich, Tato Turano. Ambos anexos ya al nuevo
show de Les Luthiers "Chist, Viejos Hazmerríres (Antología)", llamado de diversas formas con el uso de las mismas palabras. 
Tras la muerte de Daniel Rabinovich, Martín O'Connor es quien ocupa su lugar, junto a Tato Turano, el reemplazante histórico
No debe ser una tarea fácil reemplazar a Daniel Rabinovich en Les Luthiers. El 21 de agosto pasado, cuando se supo la triste noticia de la muerte del artista -tenía 71 años y era uno de los fundadores del grupo que hoy integran Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock y Carlos Núñez Cortés-, Les Luthiers tenía programada una fecha en Córdoba pocos días después. Se resolvió hacerla y que Martín O'Connor y Horacio Turano se repartieran en escena el trabajo de Rabinovich. Con ese mismo esquema se afrontarán los compromisos de este año y el que viene: este mes hay funciones de Viejos hazmerreíres en Neuquén, Santa Rosa y Comodoro Rivadavia; luego vendrán cuatro en el Gran Rex (viernes 15, sábado 16, jueves 21 y viernes 22 de enero de 2016); dos en Montevideo (27 y 28 de enero), y finalmente, en marzo próximo, presentaciones de otra antología, ¡Chist!, en Barcelona y Madrid.
"Claro que no fue fácil", reafirma O'Connor, cantante que proviene de una familia de alto linaje artístico: es hijo de Horacio O'Connor -muy conocido actor televisivo y teatral- y de Alicia Montalbán, gran figura del radioteatro argentino; su abuelo, Lalo Hartich, fue un famoso actor de cine, teatro y televisión, y su abuela, Elsa O'Connor, tuvo una intensa trayectoria y fue una primera figura en el teatro nacional entre las décadas del 20 y del 40. "Pero me ayudaron dos cosas: siempre fui un gran observador y siempre fui un admirador de Les Luthiers, desde los 10 años. Mi padre también era fanático -continúa-. Eso facilitó mucho las cosas. Después está lo emocional, que todavía lo estamos atravesando. Mucha gente me pregunta si se me cumplió un sueño. Y les contesto que no, simplemente porque nunca había soñado algo así, ni se me había ocurrido. Soñé con cantar en El fantasma de la ópera y lo logré. Audicioné para España y la Argentina, y quedé para las funciones que se hicieron acá. Eso sí fue un anhelo cumplido".
-Yo diría que lo que más me sirvió fue haber pasado muchas horas cerca de gente como Alberto Olmedo y Carlos Balá. Soy de una familia de artistas y tuve la oportunidad de verlos trabajar y de estar con ellos detrás de escena. Son dos grandes referentes para mí. Y creo que me pude adaptar bien porque soy un actor con un humor muy "lutheriano", muy "dolinesco". Sin entrar en comparaciones ridículas, tengo una personalidad artística afín a la que tenía Daniel. Es muy importante el apoyo de los demás integrantes del grupo, me hacen sentir como uno más de la familia.-
¿La experiencia en el musical te aportó algo para el trabajo con Les Luthiers?
-Todo lo que tienen ellos: perfil bajo, humildad, capacidad de trabajo y ganas de divertirse.-¿Qué hace falta esencialmente para integrar Les Luthiers?
-Muy poco. En las mismas escenas en las que Daniel se permitía jugar un poquito con Marcos, nos divertimos un rato. Pero está todo muy bien planificado. Aparte me contrató el Barcelona para reemplazar a Messi, no estoy para tomarme tantas libertades (risas). Es un desafío grande, pero lo disfruto mucho. La consigna que me dieron ellos es simple: "Divertite. Si no, no sirve".-¿Hay algo de improvisación en los espectáculos?
-¿Cómo fue la primera función sin Daniel, en Córdoba, a una semana de su muerte?
-Se tomó la decisión de hacer esa función porque él pidió expresamente que el grupo no pare, que siga haciendo lo que hizo tan bien en los últimos cincuenta años: hacer reír a la gente. Hasta treinta segundos antes de empezar la función no sabíamos si decir algo o no. Fue una situación difícil, extraña. Se resolvió no decir nada al principio para evitar los golpes bajos. Recién en la función siguiente hubo un mensaje grabado por Marcos, una dedicatoria sencilla y muy emotiva. Al final de aquella primera función hubo mucha emoción en el saludo final: llantos y abrazos con Javier Navarro, Lino Patalano y los técnicos, gente que trabaja junta hace mucho. No haber dicho nada el primer día nos facilitó que no haya quiebres en toda la gira, creo.
-El de Les Luthiers es un caso atípico: un humor que funcionó bien en épocas muy diferentes de la Argentina. ¿Cuál es el secreto?
-Me parece que la neutralidad. Eso no es equivalente a falta de compromiso. Mantenerse neutral no significa no hacerse cargo, sino producir un humor universal, atemporal. Escriben de tal forma que funciona en todos los lugares que visitan. Es eso y mantener una línea de conducta durante todo este tiempo. Hubiera sido muy fácil abusar de los dobles sentidos, algo que hoy está tan de moda, o "modernizar" el discurso. Doy un ejemplo: en el segmento de "Radio Tertulia" continúan las llamadas telefónicas a la radio, algo que ya casi no ocurre porque la gente manda tuits o se comunica por otras vías. Seguimos con el teléfono y la gente se ríe igual porque en el contexto de Les Luthiers eso funciona. Hay varias generaciones que disfrutan el humor de Les Luthiers. Los únicos grupos que duraron cincuenta años son ellos y los Rolling Stones.

Los otros reemplazantes del grupo

Horacio "Tato" Turano

Es reemplazante estable de Les Luthiers desde 2000. Pianista, arreglador, saxofonista y cantante.

Roberto Antier

Reconocido actor de amplia trayectoria en TV, teatro y cine; cantante, pianista, arreglador y director teatral.

Tomás Mayer Wolf

Pianista, compositor, arreglador, productor y director musical televisivo y teatral. Fundador del grupo Voxpop.

La TV y el cine: cuentas pendientes

Al margen de su trabajo con Les Luthiers, Martín O'Connor suele presentarse con el tenor Marcelo Gómez en un show que incluye canto lírico y humor. Es admirador confeso de Alberto Olmedo. "Era un fenómeno, con la cámara prendida y con la cámara apagada. Un tipo muy especial, generoso, un ser de luz", dice. O'Connor asegura que le encantaría trabajar en cine y televisión: "Actuar es lo que más me gusta, viene de familia. Mi viejo (Horacio O'Connor, quien trabajó con Olmedo, Balá y Pepe Biondi) estaba por recibirse de ingeniero naval y dejó todo para dedicarse a actuar. Para mí, el cine y la TV son cuentas pendientes. Ojalá se me dé pronto".

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