domingo

Sexo y Amor: Orgasmo Garantizado

El amor, el amor, el amor. El amor que si no es la fuerza que mueve al mundo, dicen los que saben, que hace que valga la pena el viaje.

El sexo y el amor son caminos que parecen ir juntos, pero no siempre lo están. Cuando te lastiman y rompen tu corazón, quieres que el sexo sea solo sexo y juras no enamorarte de nuevo. ¡Jamás! Eso del amor no se hizo para ti. ¡Ajá! He aquí, que sientes mariposas en la panza y en otros lados…
¡Caíste de nuevo! Y tus amigos te ven aquí, otra vez intentándolo, parece que no se te acaban las ganas. Después de ese cosquilleo del principio, llega la hora de la intimidad y sientes que te falta el aire, solo de pensar en desnudarte y subirte al ruedo del sexo. Por fin lo haces y ¿sabes qué? Es genial, porque estás enamorada.
Habrá quien diga que no, que el sexo es mejor solo como free, pero por si quieres debatir opiniones, te damos 10 razones por las cuales, el coito es mejor, y por mucho, cuando lo amas o la amas.
Las habilidades de comunicación: Cuando estableces un vínculo romántico, la comunicación es más grande. Te sientes con mayor confianza de decirle cómo te sientes y qué te gusta y qué no, es un proceso natural hablar de confianza cuando estás conociendo a alguien.
No es sólo cuestión física: La intimidad que logras con tu pareja no tiene un mejor lugar para demostrarse que en la habitación. Las caricias y el amor fluyen de manera distinta porque una mirada no es cualquiera, implica también un coqueteo, pero además una forma de decir “te quiero”.
Sin juicios: Si te gusta ser perversa o quieres experimentar, quizá atándote a la cama, no pasa nada. Sabes que puedes decirlo y no te juzgará, no te sentirás sucia por sugerir una nueva postura, al contrario, sabes que él también lo desea.
La intimidad: Abrazarlo, olerlo, quedarte todo el fin de semana con él o unas horas no es un plan que te aterrorice, en cambio es una forma de compartir con tu chico y puedes chutarte todos sus sonidos, ronquidos e intimidades porque con él nada te da asco o miedo.
Se entienden: Tanto lo conoces que te sientes muy cómoda con él, sabes dónde tocarlo para excitarlo y cómo le gusta que le hagas ciertas cosas, claro, tienes que explorar, pero la mejor forma de conocerlo, ha sido que él te ha guiado en ese camino de decirte que le gusta y que no.
Juguetes sexuales: Él no se intimida porque uses un juguete sexual, a decir verdad han encontrado la forma de introducir variantes en la habitación.
Seguridad: En todos los sentidos, te sientes protegida, tanto como por si pasara una situación que no está planeada como con tu cuerpo, sabes que le gustas tal y como eres y sin estar pensando si subiste unos kilos o si no se te ve bien la ropa interior.
La complicidad: Hacer el amor se convierte en eso, en hacer el amor. Sientes que estás con tu alma gemela, como si lo hubieras buscado toda tu vida y aunque suena cursi, sí, por fin llegó. En ese mundo, sólo existen tú y él. No hay nadie más.
El after: Cuando estás enamorada, lo mejor del sexo, siempre está por venir, pasa en ese momento, durante la relación sexual, antes y después. Seguro has tenido parejas que cuando termina el coito, quiere huir; con él no, con él quieres quedarte a dormir o a ver tele o a lo que sea.
Quieres más: Otro de los mejores puntos es que el sexo te deja queriendo más, mayor intimidad, mayor placer, mayor complicidad, mayor interés. Quieres que ese momento no termine y si se termina, que se repita.

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