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domingo

Una historia real de vida: CÓDIGO DE RECTITUD

Esta historia le fue contada por una de mis tías a mi mamá y ella a mi. Me parece de las más correctas en la vida.
Resulta que ellos contrataron a un albañil de origen colombiano para culminar la obra de su casa. El señor llegaba puntual y trabajaba como ha de ser. A la hora del almuerzo en el primer día mi tía le sirvió la comida, el señor aceptó pero no aceptó el jugo, tampoco refresco, sólo agua.

Tampoco aceptaba una limonada o café o galletas.

Pues bien, ante este hecho inusual de sólo aceptar la comida con un poco de agua, ella le preguntó si era hábito -para no irrespetar sus costumbres, a lo que él contestó:

"No señora, si tomo. Pero esas cosas son caras y crean vicio y yo me vine de tan lejos fue a trabajar para ayudar a mi familia en Colombia con todo lo que yo pueda. Si me mal acostumbro a esas cosas, gasto y puedo salir perdiendo. Cuando ya esté en paz y estén bien merecidas, las tomaré. No antes. Y ese instante es cuando mi familia esté conmigo o yo con ellos, sin pasar tanta penuria. Por eso me niego a pedir más de lo que necesito, me lo tengo que ganar".

Moraleja: hay quienes gastan en fruslerías antes de cubrir sus necesidades (las reales, no las impuestas). Y ese orden invertido va minando el sentido de prioridad y el empeño en obtener las cosas. No es que seas menos que otros, nada más alejado de la realidad, pero hay que mantener una conducta que no se quebrante ante la primera tentación, para poder ganar mejores cosas a futuro.

Eso sí, no busques plata minando tu salud, porque cuando llegues a tener plata, la misma se te acabará tratando de sanarte.
¿Opiniones?
Lcdo. Argenis Serrano
Redes: @Humoristech

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