domingo

Los engaños de los Pedigüeños - Charleros

LOS PEDIGÜEÑOS Y SUS ENGAÑOS SENTIMENTALES.
Este es hasta ahora el artículo más triste y deplorable que me toca escribir, más es en base a lo vivido.
Hace unos meses, que hay un joven invidente con una franela que dice "Mérida" e identificándose como merideño sin el acento, que da un discurso muy bien aprendido (lo he escuchado 6 veces), con tono estridente, sin prestar atención a quienes le piden permiso para poder salir de la camioneta, con mucha actitud individualista, un abuso total del "pobre de mí" y apelando al sentimiento con su caletre, pero no con sus acciones, ya que camina hasta el fondo del pasillo sin importarle empujar "porque él es ciego".
Pide, para reunir Bs. 90.000 que, según él, son para ser una persona mejor y alejarse de las drogas y los vicios. En tantos meses debe haber reunido esa cantidad más sus gastos diarios de alimentación y donde resida. He aquí mi comentario ácido: De una u otra forma, está mintiendo y abusando de su condición, eso resta respeto hacia él y mal pone a las personas con tal discapacidad. Por eso, no le he dado dinero.
Y si el alejarse de las drogas y vicios tiene una cifra, es una condición que muchos no parecen alcanzar, por no poder, no querer o ser una soberana mentira.
Una señora se montó en la buseta donde yo iba, a pedir dinero porque según ella tiene cáncer de cuello uterino. Le dio mucha pena -sus palabras-, tiene un discurso con la muletilla de "verdad", dicha 19 veces, donde quiere apelar al sentimiento y usa el nombre de dos médicos diciendo que son sus ginecólogos, pero no lo son (ya lo averigüé).
¿Dónde me di cuenta que mentía?, pues al decir que "le hicieron la biopsia, después la citología que no se había hecho en tiempo, luego la radioterapia y quimioterapia, ahora está reuniendo para ser operada". Perdón, pero acá el orden de los factores sí altera el producto. Por ello, no le di. Quiso tocar la fibra sentimental, en especial haciendo énfasis en las damas para que se chequeen, pero mintió.
Quizá, de haber tocado el tema sin nombres ni orden, hubiese sido una petición más honesta a pesar dé. Por algo las mentiras, restan.
Hay otra pedigüeña que pide porque le ofrecieron un empleo y se vino a Maracay sin pasaje, ¿acaso le iban a pagar la quincena adelantada ese día para que pudiese laborar?; otro que a diario pide para regresarse a Valencia, por lo cual le he dicho ¿y para qué se viene todos los días?; otro que pide porque su hija está botando pus en el piso 8 del HCM, mismo cuento desde el 2002 que me conste, no sé desde cuándo antes, así que su hija debe ser una bolsa de pus actualmente; otros que, bien vestidos, arreglados, piden dinero porque sí. A éstos, cuando me piden frente a un local, digo con voz alta, "el joven está necesitando dinero, ¿hay algún empleo acá, aunque sea barriendo?", y se ofenden (ya me han ofrecido unos coñazos por ello).
Es ese tipo de seres que respiran, -porque de humanos no tienen ni un ápice-, los que mal ponen y hacen dudar de lo que das. Quizá lo que le das a éstos parásitos, se lo niegas a los verdaderamente necesitados, quienes usualmente no se suben a las unidades.
¿Quieren otros casos?, pues está el que se sube con una niña adormecida con hambre o algún soporífero para pedir por ella; el que se sube mostrando una especie de tumor de color rojo a la altura del ombligo y que jamás se le ha curado (porque de intentar curarlo, se le acaba el negocio); los que se suben pidiendo para "un pana que nos mataron", y que deben tener a los panas más desafortunados, pues a diario les matan uno.
El que pide una y otra vez repitiendo lo mismo, mostrando tarjetas o tapas plásticas para pagar una quimioterapia, obra social que tiene 3 años suspendidas por las empresas que lo patrocinaban (bastante que recogí y doné, por eso lo sé). Otro es un gordo que pone cara de discapacitado, camina torcido pidiendo en horario ejecutivo, de 8 a 12 y de 2 a 6, el resto del tiempo es una persona normal.
Hasta ahora los más honestos son los que se suben a rapear o a hacer magia. Muestran una habilidad y de ello comen y estudian (he visto casos). Esos son los únicos que merecen una propina, ya que la revalorizarán con una actitud decorosa. E indubitablemente, quienes poseen una discapacidad notoria, como el joven que no tiene brazos y pide, pero hay quienes no le dan porque ya él tiene una casa. Señores, reflexionen, él nació con esa limitación, obviamente en tantos años debe tener para ese logró que todos queremos, nuestra propia casa, ahora él pide para vivir y más en estos momentos en que nada de dinero rinde. Incluyo a los que se trasladan en patineta entre los carros, por faltarles algún miembro inferior.
Ojo con los que se hacen pasar por discapacitados, una silla de rueda o muletas no es prueba de su limitación al movilizarse o no tener algún miembro. A veces, esconden la pierna con su ropa.
Otros casos, muchos jóvenes con demencia. No puedo aducirlas todas a drogas, pero sí han perdido el control de sus acciones mentales y corporales. Ellos más que dinero, requieren comida y trato humanista (ropa, calzado, solicitar a los entes encargados les den albergue).
Si alguna vez me tocara pedir en una buseta, diría la verdad. Porque es así. Más no me llama la atención estresar y atosigar a las personas en un ambiente cerrado, cosa que hacen muchos de éstos parásitos sociales, que quieren vivir de la manguangua (facilismo).
Otro detalle, quienes caen en la labia, se ofenden porque otros vean la verdad, con respaldo en sus palabras porque ven a los mismos pedir una y otra vez. Déjelos tranquilos, que seguramente en otra buseta, se darán cuenta del cuento y de su error por dejarse engañar por palabras bien elaboradas en una especie de escuela de muletillas y oratoria para no tener que trabajar.


Lcdo. Argenis Serrano - @Periodistech

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