Libros Para Pensar, pero, ¿En qué?

El caso de Venezuela y los libros ha sido muy particular. Ya desde los años 90 era algo difícil ranquear entre la lista de “Los 10 Libros Más Vendidos” las ediciones llegadas al país porque se hacían menos y paulatinamente se fue alejando, acentuado ello por la llegada del socialismo y sus trabas tanto ideológicas como para el acceso al papel necesario para las ediciones y el mercadeo de las mismas.

Las editoriales, especialmente las unidas a otros medios de comunicación, tuvieron que aupar los escritos contestatarios, mientras que el Estado atacaba con libros ideológicos de primera línea (directos, con sus enemigos o molinos de viento) y de segunda línea, aquellos que supuestamente enseñaban a las personas a ser resilientes.

Una tercera línea fue -y sigue siendo- los libros de autoayuda o metáforas que le dicen a las personas lo que quieren escuchar y así tener un somero consuelo y -supuestamente- vivir sus realidades. A esos se les da mucha cabida aupado a la nueva era.

libros para pensar
 

Una ayuda cercana, para saltar el cerco informativo: Los audiolibros

Antes del boom y consolidación de Internet e incluso asistido y aupado por el mismo, la llegada de los audiolibros permitió que las personas suplieran la lectura por el arte vocal que le permitía realizar otras actividades mientras aprendía, reflexionaba y soñaba, siempre manteniendo su criterio y encontrando un catálogo más prometedor, abierto y equilibrado.

Al escuchar audiolibro la persona puede “utilizar ambos hemisferios cerebrales” y discernir e incluso llevar a la práctica en tiempo real lo que escucha, creando un balance bastante loable y dignificante para el “lector” (utilizo ese eufemismo equiparándolo con el acto de imaginación que surge al escuchar un audiolibro).

Surge pues una ventaja que tanto el venezolano como cualquier hispanoamericano disfruta a la par de las demás nacionalidades: Se encuentra con la universalidad de títulos que le permiten estar a la par con la gran compilación y comprensión humana llevada de los textos al audio y rompe las barreras impuestas por cualquier grupo de poder con la intención de marcarle una pauta y limitar su derecho al conocimiento, la creatividad y el esparcimiento.

 

Los libros para pensar

El propósito de todo libro es ese, bien claro lo tenemos; contra lo que debemos estar es encontrar títulos donde quieran que aprendamos y repitamos aquello que nos buscan imponer en mente y alma.

Estando la posibilidad de escuchar -entre miles de títulos pluralistas- cualquier audiolibro gratis, ya queda en la voluntad de las personas hacerlo o no. Y aunque no nos coloquen en el ranking de los países con más lectura, estaremos hermanados en el aprendizaje, actualidad y cumplimiento de nuestro derecho y deber al conocimiento donde se aprecie la polisemia de la palabra en todo su esplendor.

Quien suscribe, toma sus ratos de ocio o informativos para revisar el amplísimo repositorio de libros en audiolibro.net, una alternativa que nos ayuda a escapar de las manipulaciones de quienes desean que les alabemos y sigamos en sus creaciones mediáticas, videos, discursivos y demás.

Los audiolibros pueden llegar a suplir la música o noticiarios y llegar a relajarnos, bajando esa tensión a las que también nos someten y que le van restando sazón a la vida. Así como los libros, desde la invención de la imprenta, abrieron miles de opciones a los lectores y recrearon por igual a los analfabetos gracias a los narradores, hoy por hoy, podemos utilizar los audiolibros para retroalimentar a nuestra justa medida, nuestro pensamiento crítico, sed de conocimiento y espíritu aventurero, fecundo y creador.

Siempre es grato, tener alternativas enriquecedoras

 

Lcdo. Argenis Serrano 

El sistema eléctrico en jaque: el motor fundido de la cotidianidad venezolana

La crisis que atraviesa el sistema eléctrico en Venezuela ha dejado de ser una noticia de coyuntura para transformarse en una mala condición de vida, o mejor dicho, en una limitación constante para la misma, disfrazada de una falsa hidalguía o epopeya, dizque nos hemos adaptado y podemos aguantar ello.

Ya no hablamos de simples "bajones" o cortes programados que se anuncian -mejor dicho, se anunciaban- con antelación; nos referimos a una inestabilidad estructural que mantiene a hogares, comercios e industrias en un estado de vigilia permanente y que agita el ánimo de cada quien.

El fluido eléctrico, ese flujo invisible que debería garantizar la modernidad, se ha vuelto un visitante caprichoso que aparece y desaparece sin previo aviso, dejando tras de sí un rastro de electrodomésticos quemados y planes frustrados o con una especie de “espada de Damocles” en su realización.

Desde la perspectiva del periodismo ciudadano, la narrativa no se construye con cifras macroeconómicas de megavatios, sino con el relato del vecino que perdió la comida de la semana porque el refrigerador se apagó durante doce horas; o del emprendedor que vio cómo su maquinaria se detenía en medio de una producción crítica.

La electricidad no es solo luz; es agua (porque las bombas no funcionan), es conectividad, es seguridad y, fundamentalmente, es dignidad humana y progreso individual, grupal, social.

sistema eléctrico

 

La fragilidad de una red que clama por mantenimiento

El primer gran nudo crítico es el evidente agotamiento de las plantas de generación y las líneas de transmisión. A lo largo de los años, la falta de una inversión sostenida y de un mantenimiento preventivo riguroso ha pasado factura. Las infraestructuras, que en su momento fueron orgullo regional, hoy operan a una fracción de su capacidad real.

Esto genera un efecto dominó: cuando una planta falla por sobrecarga o falta de repuestos, el resto del sistema debe compensar ese vacío, provocando una inestabilidad que termina por desconectar regiones enteras. Además, no todo es falla, es alguien bajando un interruptor y muchas veces lo hace mal, lo hace con saña o dispara fallas en los demás circuitos.

Hace poco, mientras intercambiaba impresiones en línea sobre la complejidad de estos sistemas, un experimentado electricista en Alicante (más de 40 años haciendo trabajos micro y macro en su región con cientos de resultados positivos) me comentaba con asombro cómo la falta de protocolos de protección básica en una red puede derivar en desastres en cascada. 

Esa visión técnica externa sólo confirma lo que vivimos aquí: la red eléctrica nacional en Venezuela está trabajando bajo un estrés constante para el que no fue diseñada. Los transformadores estallan en las barriadas no por mala suerte, sino porque el sistema ya no tolera la demanda o porque los componentes han superado con creces su vida útil y restituirlos requiere de “hacer una vaca”, ya que el falso “papa Estado”, no cubre esos aspectos aunque se pague.

Estamos ante un sistema que sobrevive gracias a "remiendos" técnicos, mientras el ciudadano común paga el precio de la improvisación y del control ideológico, en estos tiempos bajo el disfraz de “la afectación por los rayos perpendiculares del sol”.

 

El impacto social de vivir a oscuras

Más allá de los cables y las turbinas, el verdadero problema reside en la desarticulación de la vida social. Un país sin electricidad confiable es un país que se desincroniza del resto del mundo. En las zonas del interior, especialmente en estados como Zulia, Táchira o Mérida, el racionamiento es la norma y no la excepción.

Esto ha creado una suerte de "ciudadanos de segunda" que deben adaptar sus horas de sueño, trabajo y estudio a los caprichos de un interruptor que ellos no controlan.

Como periodistas de a pie, vemos cómo la salud también se ve comprometida -me incluyo-; los centros hospitalarios dependen de plantas eléctricas que, en muchos casos, no tienen el combustible necesario o fallan en el momento más crítico de una intervención, además de que el combustible escasea o se agota o se requiere de “otra vaca” para reponerlo.

El sistema eléctrico de todo país -como nos recalca y asegura nuestro asesor especialista en reparaciones eléctricas Alicante- es la columna vertebral de cualquier nación que pretenda avanzar. En nuestro caso, esa columna está fracturada. No basta con soluciones temporales o discursos que culpan a factores externos; se requiere una reingeniería profunda y una transparencia absoluta en la gestión de los recursos. La luz debe volver no solo a nuestros bombillos LED, sino a la planificación de un país que no puede seguir operando en la penumbra.

Lcdo. Argenis Serrano 

Limpien sus Cochinadas

limpien sus cochinadas

Vamos a imaginar que usted es dueño de una casa que puso en alquiler y antes, la puso al 100% de funcionalidad e incluso dejó algunos muebles, sumado a los servicios básicos activos. Entonces llegaron  los inquilinos y dejaron la casa hecha un desastre, fueron visitados por los policías, denuncias de los vecinos y servicios cortados por falta de pagos, además de peleas y destrozos al entorno.

Tras un largo litigio, pudo conseguir sacar a esos inquilinos que también se habían enquistado de la casa y llegaron incluso a malponer su nombre ante los demás. Ambas afrentas tuvieron que dirimirlas ante juzgados e información a la opinión pública y dicha exhibición mediática respaldada por hechos, por gente de bien, ante los entes pertinentes y luchando incluso contra quienes apoyan lo que está mal, dio frutos, ¡recuperaste tu casa!

Pero…el juez de la causa conmina a los involucrados a resarcir al arrendador ya que en el contrato decía que había que devolver el inmueble en las mismas condiciones en las que fue recibido o eso implicaría la no devolución del depósito y cobros adicionales y exigencias de reparaciones morales, monetarias y físicas por incumplimiento.

Esto significa que los inquilinos deben limpiar el cochinero que dejaron, que va desde lo eléctrico a lo hídrico; de las estructuras hasta la señal de WiFi; de las áreas externas y/o comunes hasta las reparaciones para con los vecinos; en fin, cumplir con todo aquello que se le brindó como un espacio temporal para vivir y disponer entre los parámetros que el contrato legal y las normas tácitas elementales de convivencia ciudadana, dictan.

La realidad es que esos malos inquilinos deben limpiar el cochinero que dejaron antes de dejar el inmueble, es injusto y hasta una burla que lleguen los siguientes inquilinos y deban reparar todo aquello que por displicencia, beligerancia, abuso de poder y un buen número de faltas a la moral soterradas, lograron para destruir el sacrosanto hogar.

No se les puede dejar ir liso y además se ha de sentar un precedente para que gente así no llegue a ocupar un lugar bonito y disponer del mismo, porque son un daño para el entorno, para el lugar e incluso para los patrimonios inmateriales que la sociedad y el planeta brindan.

Antes de irse deben limpiar el cochinero. Y según el tiempo que estuvieron, pues más deben resolver y no dejar vestigios en los que los hongos puedan volver a intoxicar al ambiente. Que eso tome tiempo y sea incómodo, porque se siente que se les está dando el chance de fingir que aprendieron la lección, toca aceptarlo pero sin regañadientes, ya que la orden está dada y ante cualquier intento de burlarse de la ley, esta les hará cumplir sin cortesías.

La impaciencia es una condición humana y sólo se puede paliar cuando se nota que hay un camino de justicia en el que los que hicieron desastre ya han sido llamados a capítulo con una fuerza mayor a su arrogancia y oscuro sentido de vivir. Toca ser vigilantes de que cumplan con la orden de limpiar sus cochinadas e irse con su manera apócrifa de vivir a otro lado.

El próximo inquilino debe ser la antítesis de esos lobos disfrazados de ovejas que se quitaron la careta apenas se les dio el chance de dirigir y tener ese hogar; claramente habrá cosas del cochinero dejado que tendrá que pulir, es casi imposible volver a dejar como una tacita de plata a un lugar que fue manchado de pies a cabeza por la ignominia y las malas mañas.

Y sí quieres ser algo crápula, al menos puedes serlo con los malos que ocupaban la casa y ahora limpian sus cochinadas porque saben que pueden pagar con cárcel sus barbaridades y en la cárcel, deberán ser limpios y ordenados lo quieran o no. Están pagando su mala manera de vivir y -en teoría- aprendiendo su lección.

Ten paciencia, sólo eso.

Venezuela es tu casa

Lcdo. Argenis Serrano 

Sobre la Libertad de Expresión

Todos tenemos derecho a ejercer nuestra libertad de expresión, ya que ello deriva –al menos es el propósito- de no callar lo que sentimos, pensamos, creemos y/o necesitamos hacer público, sea en un lenguaje verbal o no verbal.

Pero, en los últimos años los grupos progresistas, woke, de izquierda y grupos de poder detrás del poder (empresarios, militares, científicos, dueños de medios), han propulsado el derecho a la libertad de expresión, manteniendo oculto que así como es un derecho el poder expresarse libremente, es un deber permitir, aceptar y aupar que los demás hagan lo mismo.

Ese individualismo provocado, forja una unilateralidad que termina convirtiéndose en rivalidad, una manera muy deleznable de utilizar un derecho que es respetado por liberales y conservadores, a manera de pugna para que nadie se fije en lo que subrepticia y maliciosamente se mueve en las esferas altas, medianas y bajas del poder.

libertad de expresión
 

Libertad de Expresión

Claramente que estamos a favor de la libertad de expresión, pero hay que ponerse en contra de lo que ello no implica, pero es lo que más se hace.

¿Qué tan libre eres en verdad, sí reprochas, odias, fustigas, declinas, menosprecias lo que las contrapartes dicen?; no parece que algo que no viene interconectado entre mente, corazón y experiencia pueda ser verdaderamente libre, alguna semilla te han plantado y tú la has diseñado, la semilla de la cizaña.

Difícil entender que por el asidero de la libertad de expresión, digas una barbaridad que solamente te vino a manera de falsa epifanía y que ni la lógica, la justicia, la puesta en práctica y hasta el más elemental discernimiento puede sostener. Y lo defiendes a capa y espada sin dar tu brazo a torcer así todo se ponga en tu contra, para luego vociferar que no te permiten expresarte libremente y haces de la victimización un medio para profesar tus ideas verdaderamente pueriles.

Atacar, contradecir, colocar epítetos o etiquetas, defenestrar y/o exponer de manera mediática a quien te lleva la contraria es malo; peor sí esa o esas personas les asisten argumentos sólidos, comprobados o comprobables, datos y la sazón de la moral. Dar el brazo a torcer debería ser parte de la libre expresión porque reconoces que puedes errar y que tu aporte –equivocado- se convirtió en corrección y luz para los demás.

Pero no, sigues o insistes en querer utilizar a la libertad de expresión de manera no inteligente para exponer, revelar o develar, inducir, coaccionar o presionar, diluir las situaciones reales y empoderar las más pueriles, forjando un amasijo de irrealidad que hace que el expresarse sea libre, pero lleno de equívocos que terminan afectando al mass media.

 

Una esperanza

Sí bien la libertad de expresión nos permite hacer que el mal sea expuesto y que el bien se reivindique, no es lo que de común vemos y en ocasiones nos extrañamos, confundimos y dudamos cuando vemos aciertos de quienes se expresan libremente de manera ecuánime a favor de las necesidades, logros, derechos constitucionales y en enfilado propósito de hacer que los malos paguen.

Algo que nos debería ser normal, ya no lo es. Pero existe la esperanza de que el aprender a cuestionar todo de manera práctica (hecho s– comprobación – lectura de las partes involucradas – lógica – sentimientos equilibrados), podrían poder despejar el espectro dañado de las comunicaciones y necesidades de la ciudadanía en general.

En fin, no mentir, no minimizar, dejar a un lado los intereses ideológicos, hablar con tranquilidad los hechos y saber refutar con aquello que sea verdad y adecuado o inherente al tópico, nos permitirá recuperar nuestro derecho a la libertad de expresión mientras que de forma paralela y equilibrada, cumplir con el deber de ser buenos ciudadanos y evitar imponernos de manera caprichosa, obsesiva y dominante, sobre los demás.

Que los hechos, la justicia y el honor, prevalezcan en nuestros contenidos; así no nos engañarán quienes expresan su supuesto sentir –sea por libretos dados por otros o por ideas banales sacadas de pensamientos  erráticos y deducciones dudosas-, y poder ser faros de esperanza, estilo y modelos a seguir que vayan descontaminando el muy dañado espectro social por quienes utilizan los derechos propios para pisotear los ajenos.

Lcdo. Argenis Serrano 

Elektroblock EBL 99: La Central Eléctrica Para Autocaravanas

¿Tu autocaravana tiene vida propia? El secreto para que todo vuelva a funcionar 

​Imagina que después de conducir todo el día, por fin estacionas frente a un lago increíble, apagas el motor y te dispones a disfrutar. Pero, de repente, notas que la bomba de agua no arranca o que las luces del habitáculo parpadean como si estuvieras en una película de terror. Esa frustración que sientes en el pecho no es por el paisaje, sino por la impotencia de no saber qué cable está fallando en tu casa sobre ruedas. 

A veces parece que estos vehículos tienen humor propio y deciden fallar justo cuando más necesitas un poco de paz. Pero no te agobies, porque la mayoría de las veces el culpable es un viejo conocido que solo está pidiendo un relevo a gritos para que recuperes el control de tu viaje. 

Elektroblock EBL 99
 

Ese gran desconocido que vive bajo tu asiento

​A ver, seamos directos. La mayoría de nosotros nos subimos a la autocaravana, giramos la llave y esperamos que todo funcione por arte de magia. No solemos pensar en lo que pasa "detrás de las paredes" hasta que algo huele a quemado o un fusible salta por tercera vez en la tarde. 

El sistema que gestiona cada luz, cada carga de batería y cada conexión de tu nevera no es una red infinita de cables sin sentido, sino un centro de control que lo unifica todo. Si ese centro empieza a fallar, tu libertad de movimiento se convierte en una serie de problemas técnicos que te amargan las vacaciones.

​Cuando las luces fallan o la batería auxiliar no carga mientras conduces, no siempre es culpa de la batería misma. Muchas veces el problema está en la unidad central que distribuye la energía. Si te has puesto a investigar, sabrás que hay un modelo que es el estándar absoluto en este mundillo. 

Si necesitas ver opciones para renovarlo sin que te asalten, puedes consultar el Elektroblock ebl 99 precio y comparar si te sale más barato reparar un equipo de hace quince años o estrenar uno que te dé tranquilidad por otra década. Al final, lo que buscas es no tener que estar pendiente de un tester cada vez que quieras encender la calefacción.

 

​No todos los problemas son para un ingeniero

Hay una especie de miedo generalizado a tocar cualquier cosa que tenga cables. Parece que si movemos un conector, todo va a explotar. Pero la realidad es que el mantenimiento de estos equipos es mucho más lógico de lo que parece a simple vista. A veces, un simple contacto sucio por la humedad del mar o un fusible que hace mal contacto es lo que te está arruinando la noche. 

Pero claro, para meter mano ahí arriba necesitas entender que la Electronica de una autocaravana es robusta pero no eterna. Los componentes sufren con las vibraciones de la carretera, los cambios de temperatura y el paso del tiempo, y saber identificar cuándo un equipo ha llegado a su límite es lo que diferencia a un viajero experto de uno que se queda varado.

​Lo que sí te digo por experiencia es que no hagas inventos raros. He visto gente intentando puentear sistemas de carga con cables de altavoz o haciendo "arreglos" con cinta aislante que son una auténtica bomba de tiempo. Si el sistema de carga central ha decidido jubilarse, lo más sensato es darle un reemplazo digno.  

No es sólo por comodidad, es por seguridad pura y dura. Un cortocircuito en un espacio tan pequeño como una camper no es ninguna broma, y tener un equipo confiable gestionando los amperios que entran y salen de tus baterías es la mejor inversión que puedes hacer.


Palabras/Frases en Dialecto Yaruro (Indígena)

La lengua Yaruro es el dialecto autóctono de la etnia indígena, Yaruro/Pumé.  La lengua Yaruro es una lengua indígena independiente, lo q...

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