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Recetas con Huevos (Video)
Recetas Vegetarianas: Tortilla Vegetal con Pan
TORTILLA VEGETAL CON PAN
La desintoxicación comienza en casa. La reducción o eliminación
de aceites saturados cambiándolos por aceite de sésamo y bajar la proteína
animal de manera ocasional, temporal o permanente por la proteína vegetal,
permite al cuerpo desintoxicarse, mejorar sus condiciones de salud y por ende a
la mente mejorar su concentración.
La estabilidad depende de nuestro proceder. Por ello
traemos una receta sencilla, gustosa para todos en la familia y que resulta una
buena alternativa para comenzar la semana.
Tan sólo con utilizar los ingredientes frescos, la
mayor disposición, los mejores sartenes
y la unión familiar en torno a este y otros platillos, el disfrute no se hará
esperar y el robustecimiento de la salud, mucho más.
Sigamos buscando salud, ella nos espera.

Tortilla Vegetal con Pan
Tiempo de preparación: 50 minutos.
Tiempo total de cocción: 20 minutos.
Para
4 personas.
Ingredientes:
-
4 remolachas enanas, peladas y ralladas
-
2 y 1/ cucharaditas de jengibres fresco
rallado
-
2 dientes de ajo majados
-
1 cucharadita de vinagre de arroz
-
1 cucharadita de aceite de sésamo
-
4 – 5 cucharaditas de salsa de soja
-
2 cebolletas picadas finas
-
1 cebolla mediana
-
Unas gotitas de salsa tabasco (al gusto)
-
3 cucharaditas de aceite de cacahuete
-
1 pimiento rojo cortado en tiras finas
-
1 zanahoria mediana, pelada y rallada
-
3 huevos ligeramente batidos
-
1 cucharada de ají o guindilla dulce,
machacada
-
1 cucharadita de fécula de maíz
-
8 panes pita, redondos
Preparación:
1) Ponga
la remolacha junto con ½ cucharadita de jengibre, la mitad del ajo, el vinagre
de arroz, el aceite de sésamo, 1 cucharadita de salsa de soja y la salsa
tabasco en un bol mediano. Mézclelo bien todo y resérvelo.
2) Vierta
la mitad del aceite de cacahuete en un wok o sartén. Añada la cebolla y el
resto del ajo y fríalos 1 minuto a fuego medio. Agregue el pimiento rojo, la
zanahoria, el jengibre restante y la salsa de guindilla.
Fríalo de 1 a 2 minutos más hasta que
esté tierno, retírelo del fuego y páselo a un bol grande; deje que se enfríe un
poco.
Mezcle los huevos, la fécula y la
salsa de soja restante, añádalos a la mezcla de hortalizas enfriada y remuévalo
todo bien.
3) Teniendo
a mano una de las prácticas sartenes dobles para tortillas mezcle con el resto del aceite, vierta una cuarta
parte de la mezcla de huevo y hortalizas a fin de formar un disco de cierto
grosor.
Fríalo de 1 a 2 minutos por ambos lados.
Repita la operación con la mezcla restante.
4) Tuesta
ligeramente los panes pita por ambas caras y escurra el exceso de líquido de la
mezcla de remolacha.
Coloque cuatro panes pita en sendos
platos individuales y, encima de cada uno de ellos, una tortilla vegetal
acompañada de un poco de remolacha.
Slow food: la necesidad de volver a comer despacio
Hoy en nuestro blog te hablamos de comer. Pero no de comer de cualquier manera, si no de comer despacio. Sentado a la mesa, concentrado en lo que comes, sin distracciones, tras haber preparado un plato de alimentos naturales…
¿Te verías capaz de conseguirlo? Es el slow food. Y vamos a hablar de ello. Detenidamente, por supuesto.
Sí, ya sabemos que es complicado. Que los tiempos actuales corren a mucha velocidad y ello nos lleva a comer rápido.
O lo que es lo
mismo, dejarnos llevar por el fast food, que tanto daño está
haciendo y seguirá haciéndolo a la salud mundial.
Gran culpa de esta
mala alimentación la tienen los EEUU,
sin duda los creadores de este tipo de alimentación, y que gracias a su inmensa
capacidad de persuasión, han conseguido contagiar a todo el mundo.
Las grandes marcas como Coca-Cola, Burger King, Pepsi… tienen fieles seguidores hasta en el mayor rincón del mundo.
Y es que las
franquicias de estas marcas han conseguido levantar sedes en todo el planeta.
Esta forma de comer rápido está al alcance de todos…y a un precio muy
asequible.
Pero como en muchas facetas de la vida, lo barato sale caro. Y esa mala alimentación la paga el ser humano en forma de sobrepeso, obesidad, enfermedades cardiovasculares…por no hablar del factor social, que es el que tratamos en este artículo.
Cuando comemos rápido no tenemos tiempo para la conversación, para preguntarle a otra persona qué tal le ha ido el día, si tiene algún problema personal…
Vamos a lo que
vamos. A comer y a seguir trabajando. Y si le hacemos caso a algo, es al
Smartphone. ¿Verdad?
No sabemos de qué ingredientes están hechas estas máquinas, pero no podemos dejar de devorarlas.
Acaparan toda nuestra atención,
perjudicando notablemente nuestras relaciones sociales. Y no sólo en el momento
de sentarnos a la mesa.
En muchas casas es
la discusión estrella en el día a día. Dejar el móvil apartado para sentarse a
comer en familia y compartiendo las experiencias vividas durante la jornada. Prestando atención a la comida y a lo que
comemos.
Las pantallas desvían la atención de lo que realmente importa en la vida. Y la alimentación y las relaciones personales son dos motivos más que suficientes para dejar de lado los teléfonos móviles para dedicar más tiempo a preparar la comida.
Es un tiempo muy bien invertido, te lo podemos
asegurar. Ganarás en calidad de vida.
Es por ello que
desde este blog te apoyamos el slow food. Más que una forma de
comer, es la necesidad de volver a comer despacio.
Por si no lo
sabías, este término de slow food surgió en Italia en los
años 80, tras observar cómo el “fast food” procedente de los EEUU
estaba arrasando con las buenas costumbres alimenticias de los países
mediterráneos.
En estos países,
todo lo bueno sucedía alrededor de una mesa llena de buenos y ricos platos
naturales. Y siempre con la mejor compañía. La de la familia, los amigos, los
hijos… Y no querían perder esta sana
costumbre. La buena costumbre de vivir la vida.
Parece que su idea
tuvo éxito, ya que en las últimas décadas el slow food ha ido ganando
adeptos frente a la comida rápida.
Cada vez hay una
mayor sensibilidad hacia el consumo de
platos tradicionales y naturales. Los de cercanía. Los que nacen cerca de nuestro
entrono y llegan hasta el plato en las mejores condiciones.
Comer despacio no solo tiene beneficios para tu salud. También es muy bueno para el medio ambiente ya que un modo sostenible de alimentarse.
Menos intermediarios, menos productos procesados, menos empresas
que intervienen en la manipulación de los productos… Comemos tal y como la
madre naturaleza nos proporciona los alimentos. ¿Hay algo más sano?
El slow
food nos ayuda también a no perder la costumbre de cocinar. Y es que,
si vamos a un supermercado y lo tenemos todo en un envase listo para calentar y
cocinar… Todo es más fácil. Sí, pero menos sano también.
¡Buen provecho!
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