Una vez vi un fragmento
de una película no sé el nombre en el que el joven protagonista es un revende que
detesta a todos y es execrado por su mala conducta, hasta que se le aparece el
diablo y le cambia su alma por poder dominar a sus enemigos y otros poderes de
superioridad, algo que a la gente mala le fascina.
Luego de ajusticiar a
todo aquel que le sacó de su vida o reprochó su forma de ser, el diablo le dijo
que ahora debía prepararse física y mentalmente, estudiando y ganando poder
porque esperaba de él cosas más grandes con las cuales favorecerse y hacerle
daño a quien fuera, principalmente fingiendo el bien.
Lo llevó a la política
partidista y al mundo de los negocios, con un clan mafioso para dominar las
calles. En fin, manejar todos los frentes, incluso el de fingir para ganar “adeptos
que sirvan de escudos humanos” en su ascenso.
Ya esto les da la idea de
lo que fue su ascenso y caída, porque el diablo ya era dueño de su alma y todos
esos villanos mueren. Hay quienes se lamentan de que antes de morir no paguen
acá sus deudas, pero nada mejor que la muerte para borrar los legados de los
malos, porque sí vemos en derredor, sólo tenemos los legados de los buenos… que
otros malos quieren dañar.
La gente mala (y disculpen que les llame gente, son seres que respiran, poque de humanos, nada tienen)
Aunque muchos se hagan
los tontos por conveniencia, ego, afinidad o dominación, además de ignorancia
y/o resignación, a la gente mala que busca ascender al poder se le puede
reconocer porque…
Gusta de robar y negar
que lo hace, hasta que se demuestra. Incluso muchas veces no lo disimulan, lo
amparan con leyes maniatadas y a su medida.
Abren la boca y muestran distintas maneras de mentir.
Saben la manera de comprar
votos y conseguir a los que creen que sí no los votan, les sucederá algo o “se
perderán de esa lotería” ¿?”.
Gustan de depreciar la
democracia.
Hay quienes buscan lucrarse
con la prostitución moral o física.
Logran enchufar a
"sobrinas y "sobrinos" y demás familiares, porque gustan del
nepotismo y de que éstos hagan el trabajo sucio a cambio de “la dolce vita”.
Blanquean a los que usan
las armas para matar, intimidar o crear falsas revoluciones.
Brindan amnistía a los
que hacen daño y dañan a los que piensa, sientes y no ofenden.
Respaldan las dictaduras y/o
cualquier forma de maniatar a la gente.
Callan ante las masacres
reales y se inventan otras.
Aumentan los montos de
los impuestos existentes y crean otros impuestos, tasas, pagos por trámites. Y el
dinero no se ve en las comunidades, sólo en absurdos y demás despilfarros.
Son amigos de los malos y
grotescos doble cara.
A la gente mala le da por
encubrir a quien daña a mujeres y niños y siempre culpar a los hombres de todo,
incluso de haber nacido hombres.
Desprestigian a la
justicia y llena de órdenes de intimidación a los buenos.
A la gente mala le da por
montar cloacas para perseguir a jueces y periodistas que no quieran ser sus
jueces y periodistas a la medida.
Tienen como faros morales
a los más inmorales o grises.
Buscan trucar tecnológica
y psicológicamente todo aquello que les dé más poder.
Usan a la mente,
sentimientos, humor, sucesos naturales, para ser ruines. Porque la gente mala
siempre está lista para mostrar su peor cara cuando hay un daño que afecta al sentir
y la bondad nacional.
Todos los días, la gente
mala compite para decir o escribir lo más ruin, ridículo, ilógico, inmoral,
acultural, asocial, negligente y luego disculparse sin remediar.
La gente mala nunca da un
paso al lado para que otros vengan a resolver o para defenderse y demostrar
legalmente su punto. Se aferran y buscan destruir a los buenos, traspalando
toda su maldad en ellos.
Resucitan a los fantasmas
del pasado, para oscurecer al presente y futuro.
Empeoran hasta extremos
fatales las infraestructuras y los servicios públicos.
Se dan unos lujos que
contradicen sus palabras y sus salarios, pero lo desvirtúan atacando con eso a
quienes sí trabajan y saben construir riquezas o a la clase media que sabe
darse sus gustos moderados.
Incrementan las deudas que
harán más pobres a las futuras generaciones. Esto con el fin de que en caso de
perder poder, echárselo en cara y culpar a quien venga a resolver, buscando así
crear la base para recuperar el poder (la gente mala gusta de este engaño en
especial con los pobres y/o necesitados).
Buscan enemigos o chivos
expiatorios para distraer a las masas de sus errores. Incluso entre la misma
gente mala se preparan expedientes por sí alguno se contamina con el virus del
arrepentimiento y bondad.
No respetan lo que la
gente tiene, quiere, merece, porque eso les transformaría en ciudadanos y no en
“pueblo” como ellos prefieren para dominarles.
Así y peor es la gente
mala; y da lástima de que haya a quienes les fascinan estos malos seres, les
admiran y les siguen, como si fueran villanos de series y películas.
¿Usted reconoce a esos
seres?
Lcdo. Argenis Serrano




