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CIDH - Venezuela - Universidades: Alumnos Aplazados


Hace un par de semanas una amiga, estudiante de Licenciatura en Administración en la Universidad Rómulo Gallegos (UNERG), núcleo San Juan de Los Morros - Estado Guárico, me solicitó la ayudara redactando una opinión a la premisa "¿Qué opinión posee sobre la decisión soberana de salida por parte de la República Bolivariana, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos? ¿Es buena o mala?.
Aunque no es lo ideal hacer trabajos ajenos, menos a estudiantes, acepté por saber su tren de vida. Resultó que lo que elaboré, luchando por ser subjetivo, la perjudicó, ya que su profesora le aplazó el trabajo ya que "evidentemente no estaba aceptando ni participando con el desarrollo del país y el sentimiento del socialismo bolivariano en su opinión".
LO que faltaba, disentir resta puntos. Es evidente que así será para mantener becas, cupos, cargos y paz estudiantil en esta casa de estudios, como en la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) o Universidad Simón Rodríguez (UNESR). Pobre país, pobre educación.
Esto fue lo que realicé a la carrera, ya que ella me dio una hora, pero yo ya había leído el tema desde antes. Reconozco que me apliqué, pero este ataque a la protección, es un ataque a todos. Espero sus opiniones:
La relación de Venezuela con la CIDH es en realidad un arma de doble filo. Muchos de quienes aúpan la misma (por órdenes y por no leer las ventajas que protegen a cada venezolano en este caso en particular), esas personas están quedando por igual indefensas cuando los fallos nacionales no se encuentran a la altura o hay predilección en aplicar fuertes medidas cautelares por conveniencia, como los casos de algunos jueces, comisarios que se encuentran en prisión con retardos procesales.
En caso de que a futuro éstos sean acusados (por X causa) de corrupción o algún otro acto fuera de la Ley y puedan demostrar con fe, basamento, pruebas y lógica que no son los culpables y aun así se les dé persecución, es la misma CIDH quien puede velar como árbitro internacional a derecho por el justo procedimiento.
Esto aplica por igual a Venezuela como país nacional, en caso de una demanda sin basamento por transacciones, no poder cumplir estatutos o tener que ejercer acciones soberanas. La CIDH es un órgano al cual se supeditaron para defender los Derechos Humanos de sus habitantes.
El que se deseen alejar de la misma es aislar un recurso de ayuda/apoyo. Es en extremo un exceso de confianza y una demostración de soberbia, confundiendo la identidad nacional como máxima ante el Derecho Internacional, en este caso un contrato de países que fue suscrito como una norma a defender por igual hace más de 100 años.
Venezuela es parte del mundo, no de los países con quien se quiere aislar solamente. El querer realizar una unión del Sur no es mala idea, pero un bloque sin apego al resto del mundo, es encasilla a una patria en un falso crecimiento y poca dependencia.
No sólo consecuencias para la defensa de los derechos tendría la salida de Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), anunciada como una posibilidad por el presidente Hugo Chávez el 30 de abril. También económicas. Marino Alvarado, coordinador del Programa Venezolano de Educación–Acción en DDHH (Provea), advierte que el ingreso al Mercosur podría retardarse aún más.
El no respetar los principios democráticos que rigen la vida política y social del país, es de plano instar a la separación que el llamado socialismo (como concepto real), busca unir, creando nuevas separaciones matizadas de odios, altanerías y soberbias. Eso es violar el derecho humano más fundamental: La Paz.
Esto también es el resultado de un pensamiento de momento, no un estudio sesudo que viera los pro y los contra, en especial por revertir lo que el mismo gobierno que ahora se aleja (gobierno, no población ya que la misma ni con referendo estaría realmente guiada del costo que esto tiene, sumada a la indiferencia colectiva propia de los pueblos latinoamericanos).
El gobierno venezolano suscribió en 2006 la Declaración sobre Derechos Humanos de los Presidentes del Mercosur y Estados Asociados, donde se ratificó la adhesión del grupo a los principios de la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre y la Convención Americana sobre derechos humanos.
Técnicamente le niegan al país (pero se lo respetan a otros que nada de ello dicen) el compromiso de continuar con el proceso de fortalecimiento y perfeccionamiento de la Comisión y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
La gran pregunta nacional es ¿por qué para los demás países aliados a Venezuela –integrados en Mercosur, ALBA y el CAN al cual nuestro país se desincorporó en otro ataque provenzal de soberbia-, la CIDH sigue siendo efectiva y es aliada de sus propias Constituciones y seguida por sus instituciones?.
El poseer una de las más avanzadas Constituciones del continente no nos debe hacer mejores con falso mesianismo, sino ejemplo de integración, crecimiento judicial y amparo real al ciudadano y país en todo caso que les afecte y que por una u otra razón no sea bien llevado por las leyes.
La más grande demostración de desapego del gobierno bolivariano (no del país que aún lo quiere, en especial quienes sí saben interpretar las leyes y no hablamos de auto-exiliados o politiqueros de oficio), es que con la separación de la CIDH y el ataque frontal a las normas constitucionales del Paraguay que destituyeron al Presidente en funciones, Fernando Lugo, Venezuela acaba de ser aceptada en el Mercosur ante el veto al actual gobierno interino del Paraguay, en el cual se encuentran defensores democráticos y propulsores de los DH que se resistían a la entrada de Venezuela a este bloque por no cumplir con los parámetros de defensa democrática y el mutuo respeto entre las partes.
Ahora sin la CIDH, la burla, la saña, la división tienen mayor fortaleza en el país, donde se olvidó la equidad y en que los retardos judiciales, omisiones y costos en tribunales echan por tierra muchas peticiones básicas de justicia, respeto y balance entre los factores que hacen vida política, económica, social, religiosa en Venezuela. Ya antes era así, ahora como dijimos será mayor, ya que en que hace la Ley, hace la trampa.
Retirarse de la CIDH implica un aspecto contrario a los principios de progresividad establecidos en la Constitución. Al retirarse Venezuela se está denunciando a la propia Carta Magna, porque que la Convención Americana tiene rango constitucional. “La historia hará responsables a dichos funcionarios del perjuicio causado al país en lo económico y social y del causado a los más pobres en su derecho a la justicia”.

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