sábado

Mi ciudad, bajo la lluvia

Aquí describo lo por mí observado en el centro de la ciudad capital del Estado Aragua, Maracay, a 95 km de Caracas. La ciudad donde trabajo, comparto, vivo desde 1979.

Ayer el aguacero lo observé desde una buseta que a tiempo tomé. Yéndonos por la Av. Bolívar de Maracay, pude observar lo que ya sabía: sufrimos con sol y lluvia.

La Alcaldía de Girardot (Maracay), está reparando desde hace meses las aceras, su deber. Hay algunas que se han varado. Justo en esas es que la gente sufre porque llenas de agua no ven y se caen, como vi caer a una niña halada por la madre (2 causas, una consecuencia).

Vi una tanquilla de cemento "danzar" con el agua que de ella salía, agua de lluvia de alguna tubería no bien alineada.

Observé los drenajes de los techos que dan directo al medio de la acera con la fuerza como para horadarla; la cosa es que esos tubos deben dar hasta el suelo y que no sea una expansión total al salir. Espero que con la remodelación del casco urbano, noten ese detalle.

Y hablando de la remodelación, muy bien por quitar tanto letrero feo, la cosa es que a como quedaron los locales de tétricos entre vidrios mohosos y demás y las dimensiones de los letreros permitidos de 2m x 1.80m (que espero sean reconsiderados y ajustados a la proporción del lugar, como hicieron con el prototipo de la agencia de loterías Facilito del Boulevard), pero ayer noté algo que le hace falta a los peatones: Toldos.

Sí, porque a la hora de un aguacero ¿dónde nos guarecemos?, ¿dentro de los locales?, ¿eso conviene?, no mucho, en especial sí estás esperando transporte o si es de noche.

Por esto siempre digo que la ciudad se está pensando mucho en los carros y no en las personas. Los ingenieros y el alcalde deberían andar a pie a distintas horas y climas para darse cuenta. O en bus, como yo.

Las colas. Se me olvidaba decir que vi dos colas, una para comprar productos de higiene y otra esperando transporte, todos pegados a un leve quicio que tiene la tienda Dorsay y que les salvó de mojar no sé qué, pero uno busca al menos tener visibilidad bajo la lluvia y ello sirve, ¿ven que hacen falta los toldos?

La cola para los productos de primera necesidad (alimenticios/higiene), misma que es a diario, no bajó con la cola; las personas se tapaban entre sí con paraguas o trapos, para no perder el puesto, con los pies en el barrizal de un trozo de acera en reparación. Allí falta de nuevo el toldo, porque aunque seré un desgraciado, esto de las colas no se va a detener, sino a empeorar, ya saben por culpa de quien.

Y lo peor que vi.
Un indigente, sin el miembro inferior izquierdo, sentado a la orilla de un negocio cerrado, tratando de taparse; con una mirada que jugaba entre lo perdido y la meditación que me llegó a sorprender. No usa muletas va saltando agarrado de las paredes y cruza las calles casi que arrastrado exponiendo su vida. Ver su rostro mojándose me dio a entender que Venezuela no tiene quien le lave la cara, mientras sus hijos más necesitados estén así a la deriva.

Y de noche es peor, pero eso no lo puedo contar con mucha propiedad, mejor pregunten, por ejemplo, a quienes esperan buseta a las afueras de la Terminal de Pasajeros, sin un paradero ni un techo, calles que se rebozan de agua, truenos y transporte deficiente, más los vivos que empujan y golpean a lo Jalisco porque ellos son primeros, mejores y únicos.

¿La lluvia es una bendición o una condena?, pues es según desde dónde se mire y cuánta lluvia llegue. El agua siempre recupera su cauce, la lluvia siempre vendrá a la Tierra a impactarse.

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