En la segunda película de “Arma Mortal (Letal Wheapon 2)”, el
personaje de Mel Gibson le dice a uno de los europeos enemigos luego de
aniquilarlo “la raza superior, ¡bah!”, en sincero modo sarcástico y burlista no
a un país, sino a una forma errada de pensar.
Claramente la asociamos con el
alemán aquél que no voy a mencionar pero que propulsó la Segunda Guerra mundial
y que creó un estigma en su pueblo que sigue atrayendo secuelas.
Pero nadie debe mentirse, ese falso
deseo de superioridad sigue latente, no sólo por los políticos, grupos armados
(legales e ilegales), factores de poder económico, sectas o ideologías
recalcitrantes y por un montón de esnobistas que incluso viven en las zonas más
humildes y tienen una condición precaria, pero sea por crianza o por un ego que
les arropa debido a su escepticismo y rebeldía sin causa ni origen claro,
persisten en demostrar sus aires de grandeza, haciendo y haciéndose daño con
sus acciones, incluso las más sencillas o ramplonas.
La raza superior
Nadie es mejor que nadie, esa es
una verdad enorme que muchos no quieren entender, por lo que o se hacen megalómanos
o se hacen autodestructivos, dejando en claro que el equilibrio actitudinal no
es lo suyo.
Ninguna línea genética insta a la
superioridad, ni siquiera aquel pueblo de judíos que jamás se ha roto en Israel,
que es la verdadera raza pura, se sienten superiores, sólo demuestran la
rectitud y entrega ancestral que les ha hecho ciudadanos del mundo sin ser
trastocados por éste en ninguna fase de la historia universal.
Pero hay razas…
…que son de plano vengativas y lo
que los errados de la historia antigua hicieron, se lo quieren cobrar ahora. Es
como Hollywood queriendo la inclusión a la fuerza y sólo cambian a los rubios
por gente de raza negra, volteando la discriminación hacia los rubios y
creyendo que así hacen justicia al mundo.
La diferencia es que la gente rubia
o blanca no ha querido formar rebeliones y sectorizaciones como estos
instrumentos del wokismo o se alargaría esta batalla que al sol de hoy no
parece tener mayor fin que el de la lógica y de la implementación de límites.
En otros ámbitos, la confusión entre
raza y género se hace latente incluso por las declaraciones de algunos
desconocedores que parece no haber entrado a clases en sus vidas, pero sin
analizar ni saber opinan y aseguran.
Creen que los hombres son la raza superior
que hay que erradicar por su daño patriarcal a mujeres, niños, gallinas y
cosas, con lo que se logrará un mundo más justo lleno de mujeres que aplicarán
la sororidad a juro, so riesgo de ser también erradicadas por haber sido
contaminadas por los hombres.
La inteligencia no es una muestra
de superioridad ni la brinda, pero sí ayuda a que se acaben estas
declaraciones, actitudes y sentimientos mal encaminados que instan a utilizar a
las redes sociales y los podios públicos para decir estupideces refutables que
conllevan a la violencia y el descrédito para defenderlo, lo que demuestra que
hay seres oscuros detrás de ello promoviendo al conflicto para su confort y
aprovechamiento económico y de presión sobre la gente de bien en cualquier
estrato social.
Cuando nos demos cuenta que la
superioridad moral y de músculo social está del lado de todo aquello que
integre y engrane y no cree más separatismos, desdén ni precariedad, estaremos
en lo más cercano a lo que podría calzar como la raza superior, sin que la
misma se sienta mejor que nadie.
Porque todos somos iguales, pero no
iguales hacia abajo, sino hacia arriba, en lo mental, actitudinal, estudios y
en la hermandad. Nada puede haber en la realización humana que supere todo lo
que se puede lograr con ello.