Todos
tenemos derecho a ejercer nuestra libertad de expresión, ya que ello deriva –al
menos es el propósito- de no callar lo que sentimos, pensamos, creemos y/o
necesitamos hacer público, sea en un lenguaje verbal o no verbal.
Pero,
en los últimos años los grupos progresistas, woke, de izquierda y grupos de
poder detrás del poder (empresarios, militares, científicos, dueños de medios),
han propulsado el derecho a la libertad de expresión, manteniendo oculto que
así como es un derecho el poder expresarse libremente, es un deber permitir,
aceptar y aupar que los demás hagan lo mismo.
Ese
individualismo provocado, forja una unilateralidad que termina convirtiéndose
en rivalidad, una manera muy deleznable de utilizar un derecho que es respetado
por liberales y conservadores, a manera de pugna para que nadie se fije en lo
que subrepticia y maliciosamente se mueve en las esferas altas, medianas y
bajas del poder.
Libertad de Expresión
Claramente
que estamos a favor de la libertad de expresión, pero hay que ponerse en contra
de lo que ello no implica, pero es lo que más se hace.
¿Qué
tan libre eres en verdad, sí reprochas, odias, fustigas, declinas, menosprecias
lo que las contrapartes dicen?; no parece que algo que no viene interconectado
entre mente, corazón y experiencia pueda ser verdaderamente libre, alguna
semilla te han plantado y tú la has diseñado, la semilla de la cizaña.
Difícil
entender que por el asidero de la libertad de expresión, digas una barbaridad
que solamente te vino a manera de falsa epifanía y que ni la lógica, la
justicia, la puesta en práctica y hasta el más elemental discernimiento puede
sostener. Y lo defiendes a capa y espada sin dar tu brazo a torcer así todo se
ponga en tu contra, para luego vociferar que no te permiten expresarte
libremente y haces de la victimización un medio para profesar tus ideas
verdaderamente pueriles.
Atacar,
contradecir, colocar epítetos o etiquetas, defenestrar y/o exponer de manera mediática
a quien te lleva la contraria es malo; peor sí esa o esas personas les asisten
argumentos sólidos, comprobados o comprobables, datos y la sazón de la moral.
Dar el brazo a torcer debería ser parte de la libre expresión porque reconoces
que puedes errar y que tu aporte –equivocado- se convirtió en corrección y luz
para los demás.
Pero
no, sigues o insistes en querer utilizar a la libertad de expresión de manera
no inteligente para exponer, revelar o develar, inducir, coaccionar o
presionar, diluir las situaciones reales y empoderar las más pueriles, forjando
un amasijo de irrealidad que hace que el expresarse sea libre, pero lleno de
equívocos que terminan afectando al mass media.
Una esperanza
Sí
bien la libertad de expresión nos permite hacer que el mal sea expuesto y que
el bien se reivindique, no es lo que de común vemos y en ocasiones nos
extrañamos, confundimos y dudamos cuando vemos aciertos de quienes se expresan
libremente de manera ecuánime a favor de las necesidades, logros, derechos
constitucionales y en enfilado propósito de hacer que los malos paguen.
Algo
que nos debería ser normal, ya no lo es. Pero existe la esperanza de que el
aprender a cuestionar todo de manera práctica (hecho s– comprobación – lectura
de las partes involucradas – lógica – sentimientos equilibrados), podrían poder
despejar el espectro dañado de las comunicaciones y necesidades de la
ciudadanía en general.
En
fin, no mentir, no minimizar, dejar a un lado los intereses ideológicos, hablar
con tranquilidad los hechos y saber refutar con aquello que sea verdad y
adecuado o inherente al tópico, nos permitirá recuperar nuestro derecho a la
libertad de expresión mientras que de forma paralela y equilibrada, cumplir con
el deber de ser buenos ciudadanos y evitar imponernos de manera caprichosa,
obsesiva y dominante, sobre los demás.
Que
los hechos, la justicia y el honor, prevalezcan en nuestros contenidos; así no
nos engañarán quienes expresan su supuesto sentir –sea por libretos dados por
otros o por ideas banales sacadas de pensamientos erráticos y deducciones dudosas-, y poder ser
faros de esperanza, estilo y modelos a seguir que vayan descontaminando el muy
dañado espectro social por quienes utilizan los derechos propios para pisotear
los ajenos.
