La “Ingeniería de la Fragmentación” o cómo desarticular el "Divide y Vencerás"

divide y vencerás


En el tablero de la política moderna, la estrategia más antigua del mundo ha cobrado una vigencia alarmante. El "divide y vencerás" no es solo una táctica militar de la era romana; hoy es una sofisticada herramienta de ingeniería social utilizada por élites con agendas globales y sectores del pensamiento colectivista para desarticular la cohesión de las naciones libres.

 

El origen: Del campo de batalla a la psique social

Históricamente atribuida a figuras como Filipo II de Macedonia y perfeccionada por Julio César, la máxima divide ut regnes buscaba romper las alianzas de los enemigos para enfrentarlos por separado. Sin embargo, en el siglo XXI, el objetivo no es un ejército físico, sino el tejido social.

El origen de la aplicación actual de esta técnica reside en la necesidad de las cúpulas de poder —esos "opulentos oscuros" que operan tras bambalinas— y de las ideologías de corte estatista, de neutralizar la capacidad de respuesta de la ciudadanía. Al fragmentar a la población en grupos identitarios minúsculos y enfrentados, se asegura que el individuo pierda de vista al verdadero responsable de la erosión de sus libertades.

 

La fuerza del conflicto artificial que toma como epicentro al “divide y vencerás”

La potencia de esta estrategia radica en su capacidad para explotar las emociones humanas más básicas: el resentimiento y el sentido de pertenencia. Las corrientes progresistas han transformado la lucha por la justicia en una "olimpiada de la opresión".

Bajo este esquema, la sociedad ya no se divide entre ciudadanos con derechos y deberes, sino entre víctimas y victimarios definidos por su raza, género o nivel de ingresos. Esta fuerza centrífuga impide que el ciudadano promedio se enfoque en la gestión del gasto público o en la defensa de la propiedad privada, manteniéndolo ocupado en disputas culturales estériles.

 

Técnicas de manipulación: el manual de la discordia

Los sectores que buscan el control social emplean tres técnicas fundamentales para atomizar a la población:

1.   La creación de narrativas de agravio: Se convence a grupos específicos de que su falta de éxito no se debe a circunstancias personales o decisiones económicas, sino a una conspiración sistémica de otro grupo social.

2.   El lenguaje como arma: Se redefinen palabras cotidianas para crear barreras comunicativas. Aquel que no adopte el nuevo léxico es etiquetado y marginado, forzando una segregación lingüística.

3.   La dependencia estatal: Al dividir a la población, el Estado se presenta como el único árbitro capaz de "solucionar" los conflictos que él mismo ha fomentado. Los opulentos oscuros financian estas causas para debilitar la soberanía nacional y fortalecer organismos supranacionales.

 

Cómo contrarrestar la fragmentación del divide y vencerás

Para neutralizar estas tácticas, es imperativo que el ciudadano recupere el pensamiento crítico y se aleje de los dogmas colectivistas. Aquí presentamos las estrategias clave para romper el ciclo de la división:

  • Reivindicar el individualismo metodológico: La unidad básica de la sociedad es el individuo, no el colectivo. Al reconocer que cada persona tiene méritos y responsabilidades propias, las etiquetas impuestas por el progresismo pierden su poder.
  • Identificar al enemigo real: El foco de la crítica debe volver a la expansión desmedida del poder político y a la manipulación de los mercados por parte de élites que buscan privilegios mediante el cabildeo, en lugar de la competencia justa.
  • Fortalecer los valores universales: Conceptos como la libertad de expresión, la igualdad ante la ley (no mediante la ley) y el respeto a la propiedad privada son los puentes que unen a personas de diferentes orígenes. Estos valores son el antídoto contra el tribalismo ideológico.
  • Desconexión de la retórica de odio: Ignorar las provocaciones que buscan la cancelación del oponente. El debate debe basarse en datos económicos y principios éticos sólidos, no en la validación de sentimientos subjetivos.

 

El "divide y vencerás" sólo es efectivo cuando el individuo cede su juicio al grupo. La verdadera resistencia frente a la manipulación de los opulentos y las agendas de izquierda no reside en crear un bando opuesto igual de fanático, sino en la defensa férrea de la libertad individual y la unidad nacional bajo principios de sentido común.

Al final del día, una sociedad que comprende que su fuerza reside en la cooperación voluntaria y no en el conflicto tutelado, es una sociedad imposible de subyugar.

Lcdo. Argenis Serrano 

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